majestuosidad de años

 






Hace exactamente 200 años, el viernes 7 de mayo de 1824, en el majestuoso Teatro Porta Carinzia de Viena, sonaron por primera vez las notas de la Novena Sinfonía en re menor de Ludwig van Beethoven.

Un acontecimiento épico y fundamental, que marcará para siempre la historia de la música, regalándonos una composición inmortal, entre las obras de arte más bellas que la humanidad haya concebido.
✍🏼 Su gestación fue larga y compleja: comenzó ya en 1793 cuando el joven Beethoven, inspirado en la oda "An die Freude" de Friedrich Schiller, comenzó a desarrollar la idea de una sinfonía que celebrara la alegría y la fraternidad humana.
🎼 La composición tomó forma muy lentamente en los últimos años de la vida de Beethoven, marcados por la dolorosa paradoja de una inspiración artística extraordinaria y una sordera creciente, que ya era total la noche de la primera representación.
🤯 Es realmente increíble pensar que el autor de una música tan sublime nunca la haya escuchado con sus propios oídos, sino que sólo la haya imaginado y dirigido en su cabeza.
🪄 La noche del estreno, en un teatro repleto de butacas, Beethoven se presentó al público 12 años después de su última aparición pública; pero debido a su sordera, la dirección real del concierto recayó en el maestro de capilla del teatro, Michael Umlauf, aunque el propio Beethoven compartió escenario con él, para que al menos pudiera percibir, táctilmente a través de la plataforma, las vibraciones de resonancia del los registros graves y el ritmo general.
🎻 Se dice que Beethoven, que seguía la música en su mente, se salió del tiempo, no se dio cuenta del final de la sinfonía;
entonces la contralto Caroline Unger se habría acercado al Maestro llena de emoción y, tomándolo de la manga, le habría hecho volverse hacia el público que lo vitoreaba y entusiasmaba.
👏🏻 Había pañuelos en el aire, sombreros volando por la sala, manos levantadas, gestos de júbilo, para que Beethoven, que no podía oír los aplausos, al menos pudiera ver la ovación y percibir el agradecimiento del público.
“Nunca se ha compuesto música como esta – afirma el crítico musical Harold Charles Schönberg – y nunca se volverá a componer. Es la música de un hombre que todo lo ha visto y sentido, un hombre inmerso en su mundo de silencio y sufrimiento, que ya no escribe para complacer a los demás sino sólo para justificar su propia existencia artística e intelectual. Frente a esta composición uno se siente tentado a interpretarla como una especie de exégesis metafísica. La música no es sólo hermosa o simplemente fascinante. Es simplemente sublime".
🙌🏻 La Novena Sinfonía - con la Oda a la Alegría de Shiller en el cuarto movimiento - ha abarcado dos siglos manteniendo intacta su poderosa belleza y su mensaje de hermandad universal.
🥹 Doscientos años después de su primera representación, sigue siendo tan emocionante y conmovedor como aquella lejana tarde de mayo en Viena.
🇪🇺 El tema final de la sinfonía, arreglado por el director holandés Herbert von Karajan, fue adoptado en 1972 como himno europeo y en 2001 la partitura y la letra de la novena fueron declaradas Memoria del Mundo por la UNESCO.🎖
❤️‍🔥 Personalmente, estoy muy apegado a la apasionante y abrumadora actuación en Berlín el día de Navidad de 1989 del carismático Leonard Bernstein para celebrar la caída del Muro de Berlín, ocurrida unas semanas antes.
🖼️ el retrato que acompaña el post es un óleo sobre lienzo de 1820 realizado por el alemán Joseph Karl Stieler (1781–1858), quien legó a la historia el único retrato de medio cuerpo del compositor realizado en vida.
En pocas sesiones, Stieler capta, con una técnica digna del gran David francés, detalles precisos como el rostro magnético que irrumpe en la luz sagrada, el del momento de inspiración, la expresión absorta, las mejillas rojas, el arrobo mirar con los ojos bien abiertos 'hacia arriba

Comentarios

Entradas populares de este blog

Inicio